CÓMO FUMAR MARIHUANA Y TENER UN BUEN VIAJE
Howard BeckerFicha técnica
ISBN: 978-987-629-671-7
Páginas: 96
Medidas: 20 cm. x 13 cm. x 0,6 cm.
Autor: Howard Becker
Colección: mínima
Año de edición: 2016
Fecha de edición: 08/2016
Idioma: Español
¿Y si el consumo de marihuana no tuviera nada que ver con una predisposición psicológica individual, ni mucho menos con algún problema psíquico, y fuera simplemente el resultado de un aprendizaje grupal, social? Esto es lo que viene a decirnos Howard Becker, sociólogo y músico de jazz, el primer estudioso que ya en los años cincuenta habló del “uso recreativo” de la marihuana cuando todos se referían al consumo como “abuso”. Las sensaciones producidas por esta droga, nos revela, no son automática o forzosamente placenteras. El gusto por la experiencia se adquiere en la interacción con otros, y en ese sentido no es diferente del gusto por las ostras o el martini seco: personas más experimentadas orientan y ayudan a interpretar los primeros síntomas, para que no generen inquietud o alarma en el novato. El consumidor está mareado y sediento, siente un hormigueo en el cuero cabelludo, calcula mal el tiempo y las distancias. ¿Se trata de cosas agradables? No lo sabe del todo. Si va a seguir fumando, tiene que decidir que sí lo son. De lo contrario, “tener un viaje” se convertirá en algo que preferiría evitar. Así, Becker demuestra que la persona desarrolla una motivación para el consumo recreativo de marihuana cuando aprende a fumarla de forma que le produzca efectos reales, pero además cuando puede reconocerlos y disfrutar de las sensaciones que percibe. Con este texto, un clásico que sigue sorprendiendo, Becker instaló un nuevo enfoque sobre el tema, a contrapelo de las miradas estigmatizantes sobre los supuestos “desviados”. A su modo desprejuiciado y mordaz, este verdadero maestro de sociólogos reconstruye una guía paso a paso para convertirse en un consumidor de marihuana y tener un buen viaje.
Agotado
Productos relacionados
Del sistema solar al adn
Gabriel Gelloneducación que aprende
Los docentes de ciencias enseñan en el aula explicaciones sobre el origen del universo, el fin de los dinosaurios, la estructura de los materiales o el movimiento de los continentes. Esos relatos son el producto pasado en limpio del largo trabajo de muchas personas que reunieron datos, registraron fenómenos, hicieron experimentos y discutieron ideas. A estas historias fundamentales, verdaderas obras de imaginación y rigor, los científicos las llaman teorías y son las que nos permiten mirar con nuestra mente todo aquello que nuestros ojos no alcanzan a vislumbrar. Pero si queremos enseñar cómo funciona la ciencia, tal vez necesitemos algo más que mostrar la foto final, el resultado exitoso de este complejo proceso creativo. Por eso, este nuevo libro de Gabriel Gellon docente, científico y narrador experimentado se ocupa de cómo los científicos imaginan, elaboran, discuten y modifican las teorías científicas y propone una forma novedosa de llevarlo al aula. Dirigido sobre todo a profesores de escuela secundaria, en cada capítulo ofrece un relato y una serie de herramientas prácticas para trabajar con los estudiantes. Desde el sistema solar hasta el Big Bang, pasando por el ancestro común y los átomos, el autor presenta viñetas que narran el desarrollo de una idea a partir de ejemplos concretos, poniendo el acento en diferentes características de las teorías y en el modo en que se construyen y validan. Como el propio Gabriel nos dice, el libro puede ser visto como una especie de manual de ejercicios de epistemología para principiantes sobre teorías científicas. O como una colección de relatos sobre el origen de algunas de las ideas más poderosas de la humanidad.
Aprender a leer
Stanislas Dehaeneciencia que ladra...serie mayor
Entre los 5 y los 7 años de edad, casi todos los niños aprenden a leer. Aunque a los adultos esto nos parezca un hecho natural, se trata de una verdadera proeza que causa una revolución en el cerebro. Stanislas Dehaene, protagonista de los descubrimientos neurocientíficos más importantes, explica las claves de la ciencia de la lectura y su puesta en práctica en la escuela, para orientar a los padres y los maestros, que acompañan a los niños en su hazaña. Este libro describe el funcionamiento del cerebro que lee, y explica que aprender a leer consiste en tomar conciencia de las estructuras de la lengua oral y conectarlas eficazmente con el código visual de las letras. Atentos a la aplicación de sus conocimientos en la escuela y en el ámbito familiar, Dehaene y su equipo no se limitan a un único método óptimo: ofrecen una serie de principios educativos que facilitan el descubrimiento de la lectura. Así, los juegos con los sonidos de las palabras, tanto como la atención debidamente concentrada, permiten acelerar la automatización del desciframiento, y liberar recursos en la mente para dedicar a la comprensión de los textos. El avance gradual, la diversidad de ejemplos y la adaptación al nivel de los niños contribuyen a mejorar la enseñanza, garantizando la diversión en el aula. La clara y ágil explicación no pierde de vista las posibles dificultades, como la adquisición de la lectura en medios desfavorecidos y también la dislexia. Con la convicción de que una política educativa rigurosa y estimulante para los maestros puede traer sus frutos, se presentan aquí experiencias exitosas que aplicaron estas ideas y también una orientación pedagógica basada en las dificultades propias de nuestra lengua. Aprender a leer confirma con creces que es deseable y posible atravesar el puente que lleva de los laboratorios a las aulas.
La rosca política
Mariana Genesociología y política
Guía para criar hijos curiosos
Melina Furmaneducación que aprende
La pedagogía, la psicología y las neurociencias cuentan hoy con ideas muy valiosas para acompañar a los niños y las niñas en su camino de aprendizaje, ideas que pueden ayudarnos a resolver muchas de las cosas que nos desvelan como padres. Sin embargo, esos saberes tan novedosos no siempre son conocidos por la gente de a pie. ¿Cómo despertamos en nuestros hijos la curiosidad por temas que para nosotros son importantes, pero que a ellos no les resultan atractivos? ¿Cómo potenciamos sus intereses artísticos, científicos, tecnológicos o deportivos? ¿Cómo los ayudamos a desarrollar hábitos de trabajo y persistencia ante la frustración? Lo cierto es que aunque nuestras intenciones sean las mejores, muchas veces lo que nos parece una buena respuesta no lo es tanto. Con fundamentos de científica y educadora (e intuición de madre), Melina Furman nos propone en esta Guía para criar hijos curiosos actividades y juegos increíblemente estimulantes para hacer con los chicos en casa. Porque son esas experiencias compartidas las que van a moldear su vínculo con el conocimiento y les van a dar las herramientas y el deseo para seguir aprendiendo. Este libro está pensado para padres y madres, abuelos y abuelas, maestros, profesores y para todos los adultos embarcados en el fascinante camino de acompañar a los chicos en su crecimiento.

Otros libros de Mínima



