Siglo para chicos
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El susto de la libertad
Eduardo Galeanosiglo para chicos
A medida que vamos creciendo, vivimos nuevas experiencias: hacemos amigos, descubrimos el amor y también el miedo; entendemos que no todos pensamos igual. Y entonces salimos a buscar respuestas a las preguntas que nos ayudan a entender cómo funciona el mundo. Galeano recorrió muchos lugares y conoció a gente muy interesante. Como era un gran observador, de cada encuentro extraía ideas y reflexiones que luego volcaba en lo que escribía. Le interesaban muchas cosas: la memoria, el amor, la amistad, el fútbol, la política, los miedos y, claro, la libertad
La casa de las palabras
Eduardo Galeanosiglo para chicos
Las palabras tienen magia porque nos permiten nombrar lo que pensamos, lo que sentimos y lo que esperamos. Pero a veces nos gastan bromas, como cuando se quedan detenidas en la punta de la lengua y ya no las podemos encontrar Galeano fue un gran contador de historias. Por eso las palabras eran tan importantes para él: las atesoraba, las estudiaba, las recitaba y, a veces, como cualquiera de nosotros, las perdía. Prefería escribir a mano: decía que le gustaba sentir sus frases en el puño. Quizá por nacer ahí, abrigadas, las palabras de Galeano tienen la enorme capacidad de invitarnos a volar.
Los animales del día y de la noche
Eduardo Galeanosiglo para chicos
De día y de noche, junto al sol y a otras estrellas, mezclados con los murciélagos, las tortugas y los osos, los humanos habitamos el mundo. ¿De dónde venimos y cómo llegamos a convivir en este planeta? Galeano fue un caminante incansable que recogió los mitos que diversas culturas cuentan para explicar la creación. Los anotó en pequeñas libretas: quizá por eso son muy breves. Con sencillez, con humor, con poesía y emoción, nos ayuda a entender por qué el mundo -y todo lo que contiene- es como es.
Un mar de fueguitos
Eduardo Galeanosiglo para chicos
Las tres historias incluidas en este libro impactaron (y siguen haciéndolo) a miles de lectores de diferentes partes del mundo. Algunos ni saben que fueron escritas por Eduardo Galeano. Eso es lo que sucede cuando un texto se vuelve popular: las palabras del autor viajan más lejos y más veloces que su propio nombre. Nos encantaría que este libro, genialmente ilustrado por Poly Bernatene, fuera un primer acercamiento sensible de muchos niños y niñas a este mar de fueguitos que es nuestro mundo. Y nos gustaría todavía más que, cuando lo lean, se enciendan.