¿Por qué los videojuegos pueden mejorar tu vida y cambiar el mundo?
Jane Mcgonigal¿Por qué los videojuegos pueden mejorar tu vida y cambiar el mundo?
Ficha técnica
ISBN: 978-987-629-351-8
Páginas: 416
Medidas: 23.0 x 15.5 x 1.7
País: Argentina
Autor: Jane Mcgonigal
Colección: ciencia que ladra...serie mayor
Serie: Serie mayor
Tema: ciencia
Año de edición: 2013
Fecha de edición: 10/2013
Idioma: Español
Hoy en el mundo se juegan alrededor de 3000 millones de horas de videojuegos por semana. El interés y los afectos de jóvenes y también de adultos migraron hacia el mundo virtual. ¿Qué hacer con un hijo que se pasa horas frente a la pantalla construyendo aldeas y personajes o embarcándose en aventuras fantásticas junto con desconocidos? ¿Hay que resignarse a la idea de que los videojuegos son sólo formas de escapismo que condenan a la alienación y la pasividad, y que el tiempo de jugar no sirve para nada? Jane McGonigal, una de las más reconocidas especialistas en diseño y desarrollo de juegos, prueba que los gritos de alarma no tienen ningún sentido. Este libro ofrece una perspectiva revolucionaria: los jugadores son expertos en buscar soluciones, esforzarse por una meta y alimentar un sentido de comunidad, y todas estas habilidades contribuyen a “remendar” una realidad repleta de dificultades, en la que faltan las motivaciones y sobran los problemas. Juegos de realidad alternativa, sistemas de creación colectiva, juegos de pronóstico, para computadoras, consolas, teléfonos: todo lo que se aprende entre pantallas y teclas sirve para hacernos más flexibles, más creativos, más capaces de trazarnos objetivos y mejor dispuestos a colaborar para alcanzarlos. Contra todos los prejuicios, McGonigal nos convence de que es posible aprovechar el poder de los juegos para reinventarlo todo, desde el gobierno, el cuidado de la salud, la educación, hasta los medios de comunicación tradicionales, el marketing e incluso la paz mundial. Este libro provocador y genial, pensado para jugadores empedernidos, para los recién iniciados, para los padres y maestros más escépticos, demuestra que los videojuegos pueden mejorar nuestras vidas y cambiar el mundo, además de prepararnos para las formas de liderazgo propias del siglo XXI.
Agotado
Productos relacionados
El personal trainer científico
Germán Lauroraciencia que ladra...serie clásica
¿Un personal trainer científico? ¿Acaso se trata de alguien que nos ayudará a resolver ecuaciones, analizar experimentos, recordar fórmulas? Nada de eso: gracias a este entrenador podremos comprender qué le pasa a nuestro cuerpo cuando se ejercita (o por el contrario, cuando se queda en el sillón ejercitando el control remoto), y sobre todo, por qué debemos mantenernos activos para sentirnos mejor. Como en una maratón, recorreremos los secretos científicos de la resistencia, el consumo de oxígeno, la fuerza y la flexibilidad corporal, y entenderemos por fin de dónde sale la grasa, para qué sirve y cómo sacarnos de encima el exceso. Y por si fuera poco, resolveremos casi-todo-lo-que-queríamos-saber-sobre-el-gimnasio y no nos atrevíamos a preguntar ni al profesor ni a los compañeros: si convienen más repeticiones o más fuerza en cada una, cómo elegir las pesas, cómo calcular nuestra frecuencia cardíaca y nuestro consumo de oxígeno, cuáles son las mejores fuentes nutricionales de energía o por qué una vida sedentaria se asocia al riesgo de padecer ciertas enfermedades. En suma, lo que se dice, verdaderamente, ciencia aplicada. Eso sí: después de las lecciones de nuestro personal trainer, ya no habrá más excusas para no comenzar una vida más activa y saludable. Quedan todos advertidos.
Curso de sociología 1
Pierre Bourdieubiblioteca clásica
Este libro comprende la primera parte del curso de sociología general que Pierre Bourdieu dictó en el Collège de France: una serie de clases en las que expone qué es para él la sociología, cuál es su objeto y qué significa ser un sociólogo. Hay que volver, dice Bourdieu, a los conceptos fundamentales, no meramente para hacer divulgación sino para transmitir en qué consiste el trabajo del investigador y hasta qué punto se empobrece o se automatiza si se lo da por sentado. Para eso, hay que desafiar el sentido común que nos dice que el sociólogo estudia las estructuras y los procesos susceptibles de un análisis estadístico independiente de los individuos, o bien que sólo se ocupa de los sujetos concretos y las interacciones observables entre ellos. Lejos de esas simplificaciones, la sociología no es una foto o una película de la realidad. Al contrario, busca describir las cosas invisibles, las relaciones que no se dejan fotografiar, las estructuras ocultas, incorporadas al punto de presentarse como naturales. En un estilo coloquial y amable, valiéndose de referencias empíricas y de comentarios irónicos, y siempre atento a su auditorio, Bourdieu revisa la noción de la sociología como ciencia de las instituciones y tomando los casos de la Iglesia y el Estado, el sistema escolar y el mundo del arte analiza las operaciones de nominación y clasificación, los ritos que legitiman lugares y posiciones para determinados agentes sociales (excluyendo a otros). Y se concentra luego en la articulación entre habitus y campo, en las luchas simbólicas, en el conocimiento teórico y el práctico, en las relaciones entre las distintas especies de campo y de capital. De Durkheim a Marx y Weber, de Flaubert a Sartre, de Lévi-Strauss a Hegel, Husserl, Heidegger y Leibniz, Bourdieu piensa el oficio del sociólogo en diálogo con los padres fundadores de la filosofía, la antropología y la historia contemporáneas. Más que un compendio de conceptos cerrados, estas lecciones transmiten un modo de pensar original, el taller en que se forjan el compromiso y la apuesta de un investigador. Constituyen así un manual de lujo y una gran introducción a la sala de máquinas de la sociología.
Las palabras andantes
Eduardo Galeanobiblioteca eduardo galeano
Una mesa remendada, unas viejas letritas móviles de plomo o madera, una prensa que quizá Gutenberg usó: el taller de José Francisco Borges en el pueblo de Bezerros, en los adentros del nordeste del Brasil. Yo he venido a su taller para invitarlo a que trabajemos juntos. Le explico mi proyecto: imágenes de él, sus artes de grabado, y palabras mías. Él calla. Y yo hablo y hablo, explicando. Y él, nada. Y así sigue siendo, hasta que de pronto me doy cuenta: mis palabras no tienen música. Estoy soplando en flauta quebrada. Lo no nacido no se explica, no se entiende: se siente, se palpa cuando se mueve. Y entonces dejo de explicar, y le cuento. Le cuento las historias de espantos y de encantos que yo quiero escribir, voces que he recogido en los caminos y sueños míos de andar despierto, realidades deliradas, delirios realizados, palabras andantes que encontré o fui por ellas encontrado. Le cuento los cuentos, y este libro nace. (Eduardo Galeano)
Manifiesto por un arte revolucionario independiente
Andre Bretonbiblioteca del pensamiento socialista
Presentación de Michael Löwy e introducción de Horacio Tarcus En abril de 1938, André Breton, el iniciador de la aventura surrealista, llegó a México para dar una serie de conferencias. Tenía la esperanza de ver allí a León Trotski, el revolucionario de Octubre y fundador del Ejército Rojo. Por mediación de Diego Rivera se produjo ese encuentro sorprendente y desigual: Breton admiraba la fortaleza y la gesta de Trotski, mientras que este desconfiaba de las experiencias poéticas de los surrealistas. Sin embargo, el artista y el combatiente se embarcaron en un proyecto que los ocupó durante tres meses: la redacción del manifiesto Por un arte revolucionario independiente, un documento comunista libertario, antifascista y alérgico al estalinismo. Escrito a cuatro manos en francés y ruso, y firmado por Breton y Rivera (porque Trotski consideró conveniente ceder la autoría a un artista), el manifiesto exige para la creación en todos los órdenes un marco anarquista de libertad individual. Se trata de romper con el espíritu policíaco de una época asediada por totalitarismos y de habilitar la experimentación personal sin aceptar directivas ni ataduras externas. Curiosamente, en un pasaje en que se afirma que en arte, todo está permitido, Breton sugería agregar salvo lo que vaya contra la revolución proletaria, y Trotski se demostró menos dogmático que el líder del surrealismo: suprimió la frase creyendo que podía habilitar abusos. El manifiesto es, así, una proclama por la libertad ilimitada del arte respecto del Estado y los aparatos políticos. Al cuidado de Horacio Tarcus, la presente edición suma, al texto del manifiesto, una entrevista y un discurso en los que Breton rememora vívidamente el proyecto. Un prólogo de Michael Löwy traza una semblanza de ese encuentro único y se detiene en la actualidad de la proclama. En la introducción, Tarcus recupera el contexto inmediato del diálogo entre los autores sus picnics con Rivera y Frida Kahlo, los motivos de discusión, el bloqueo de Breton y la insistencia de Trotski para que generara un primer borrador, así como los avatares de la circulación del texto tanto en Europa como en América Latina y los Estados Unidos. Un clásico para pensar las relaciones entre arte y política, el manifiesto sigue sorprendiendo por su impronta libertaria, por sus cruces con el psicoanálisis y por la discusión, aún abierta, sobre qué arte es posible bajo las condiciones del capitalismo.

Otros libros de Ciencia que ladra...serie mayor




