La potencia de los derechos humanos como concepto, como memoria, como movimiento, como guía para la acción reside en su capacidad de poner en discusión los intentos de estabilizar una noción restringida de democracia que busca naturalizar que solo son viables los modelos económicos excluyentes y la gobernabilidad basada en el orden y la mano dura. Imaginar colectivamente qué otra cosa puede ser la democracia y materializarla es el desafío que atravesamos quienes nos organizamos para transformar la realidad. Los temas que analizamos en este Informe son una propuesta para articular planteos, alianzas y caminos posibles para esa transformación.
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La Plaza de Mayo
Silvia SigalEsta esperada obra de Silvia Sigal analiza la construcción de los múltiples sentidos históricos de la Plaza de Mayo como espacio público. En su recorrido, la plaza se revela a la vez como espacio de poder y como punto de encuentro de la comunidad. El recorrido propuesto por las costumbres públicas y políticas encuentra en la plaza, a la vez el centro de publicidad del poder en la ciudad y el espacio de expresión al que llegan los diferentes grupos sociales para reclamar o cuestionar la autoridad. La obra incluye en su exploración los episodios que vinculan a jefes de gobierno y multitudes en la Plaza, cuya frecuencia creció en la medida en que la argentina devino en una sociedad de masas. Rastrea además los efectos de la multiplicación y resignificación de los actos que en ella ocurren por los medios de comunicación. La autora muestra cómo el espacio conceptual que la plaza organiza, en tanto símbolo material y geográfico, articula los conceptos de cabildo, mercado, patria, protestas, balcones, dictadura, madres y democracia.
Kirchner, el tipo que supo
Mario Wainfeldsingular
Néstor Kirchner fue un animal político descomunal y complejo, que marcó un antes y un después en la historia argentina tanto para los partidarios como para los detractores. Mario Wainfeld se mete en la cabeza de ese hombre para reconstruir, como nadie lo hizo hasta ahora, la forma en que se gestó el proyecto kirchnerista y el camino recorrido hasta el presente. Kirchner, el tipo que supo es el relato de nuestro pasado reciente según la mirada de uno de los columnistas políticos más lúcidos y originales. Wainfeld recupera conversaciones francas con Néstor Kirchner de militante a militante, de periodista a presidente y también con su entorno más cercano, y cuenta, con prosa aguda y honesta, la Realpolitik, la cotidianidad de un presidente, mostrando cómo se toman decisiones cuando se controlan muy pocas variables y el riesgo es altísimo. Desnuda así, con su sagacidad habitual para atravesar la superficie de los hechos, las iniciativas más importantes de los últimos años. Pero además de repasar y revisar con visión crítica el núcleo de un proyecto que supo generar fervor popular y enconos virulentos, Wainfeld nos propone pensar el más reciente cambio de pantalla, con el kirchnerismo fuera del poder, porque en la disputa por la resignificación de doce años de gobierno se juega también el rumbo del futuro.
Manifiesto por un arte revolucionario independiente
Andre Bretonbiblioteca del pensamiento socialista
Presentación de Michael Löwy e introducción de Horacio Tarcus En abril de 1938, André Breton, el iniciador de la aventura surrealista, llegó a México para dar una serie de conferencias. Tenía la esperanza de ver allí a León Trotski, el revolucionario de Octubre y fundador del Ejército Rojo. Por mediación de Diego Rivera se produjo ese encuentro sorprendente y desigual: Breton admiraba la fortaleza y la gesta de Trotski, mientras que este desconfiaba de las experiencias poéticas de los surrealistas. Sin embargo, el artista y el combatiente se embarcaron en un proyecto que los ocupó durante tres meses: la redacción del manifiesto Por un arte revolucionario independiente, un documento comunista libertario, antifascista y alérgico al estalinismo. Escrito a cuatro manos en francés y ruso, y firmado por Breton y Rivera (porque Trotski consideró conveniente ceder la autoría a un artista), el manifiesto exige para la creación en todos los órdenes un marco anarquista de libertad individual. Se trata de romper con el espíritu policíaco de una época asediada por totalitarismos y de habilitar la experimentación personal sin aceptar directivas ni ataduras externas. Curiosamente, en un pasaje en que se afirma que en arte, todo está permitido, Breton sugería agregar salvo lo que vaya contra la revolución proletaria, y Trotski se demostró menos dogmático que el líder del surrealismo: suprimió la frase creyendo que podía habilitar abusos. El manifiesto es, así, una proclama por la libertad ilimitada del arte respecto del Estado y los aparatos políticos. Al cuidado de Horacio Tarcus, la presente edición suma, al texto del manifiesto, una entrevista y un discurso en los que Breton rememora vívidamente el proyecto. Un prólogo de Michael Löwy traza una semblanza de ese encuentro único y se detiene en la actualidad de la proclama. En la introducción, Tarcus recupera el contexto inmediato del diálogo entre los autores sus picnics con Rivera y Frida Kahlo, los motivos de discusión, el bloqueo de Breton y la insistencia de Trotski para que generara un primer borrador, así como los avatares de la circulación del texto tanto en Europa como en América Latina y los Estados Unidos. Un clásico para pensar las relaciones entre arte y política, el manifiesto sigue sorprendiendo por su impronta libertaria, por sus cruces con el psicoanálisis y por la discusión, aún abierta, sobre qué arte es posible bajo las condiciones del capitalismo.
Escritos sobre literatura argentina
Beatriz Sarlobiblioteca beatriz sarlo
¿Por qué seguimos leyendo los escritos de Beatriz Sarlo sobre literatura argentina? ¿Por su condición de voz autorizada para repensar nuestro canon nacional, ese corpus selecto que genera aceptación pero también enconos? ¿O más bien porque encontramos en sus textos, cada vez que volvemos a ellos, una lectura generosa en recursos de interpretación, una lectura que va más allá de la crítica literaria entendida como un metalenguaje que descifraría las claves de una obra? Bajo la mirada de Beatriz Sarlo, un libro de poemas, una novela o un ensayo nunca pierden su espesor propio, pero empiezan a dialogar con el clima de época, con el resto de los discursos sociales y los consumos culturales, con las condiciones de escritura, con la posición estética e ideológica de cada autor, con sus ambiciones y sus búsquedas, con los lectores que imagina o desea. Estos textos --escritos entre 1980 y la actualidad- pueden leerse como el desarrollo y el drama de la formación de un país. De Sarmiento y el origen de la cultura argentina a la consolidación de la profesión de escritor, del carácter cosmopolita y criollo de Borges a la poética inigualable de Saer, de Tizón a Fogwill, de Victoria Ocampo a Juana Bignozzi, de Sergio Chejfec a Alejandro López, Romina Paula y Washington Cucurto, la autora dibuja el mapa de la literatura escrita en la Argentina desde el siglo XIX hasta nuestro presente. En combate contra el conformismo y los lugares comunes de la crítica, su escritura encara figuras indiscutidas y escritores minoritarios, temas censurados y aspectos soslayados, desagravios y lealtades. Ejemplo activo de toma de partido y de memoria, Escritos sobre literatura argentina reúne la producción de una intelectual empecinada en comprender las relaciones entre la literatura, la cultura popular y la sociedad.




