Mitomanías de la educación argentina
Alejandro GrimsonMitomanías de la educación argentina
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Ficha técnica
ISBN: 978-987-629-449-2
Páginas: 272
Medidas: 23.0 x 15.5 x 1.7
País: Argentina
Autor: Alejandro Grimson, Emilio Tenti Fanfani
Colección: singular
Tema: cultura, educación
Año de edición: 2014
Fecha de edición: 10/2014
Idioma: Español
Se sabe que en cada argentino se esconden un director técnico de fútbol y también un experto en educación, capaz de diagnosticar los grandes problemas de la escuela y prescribir recetas mágicas para solucionarlos. Todos nos sentimos autorizados a hablar de la educación, porque fuimos a la escuela o porque volvimos a ella como docentes o como padres. El problema no es que opinemos, sino que esas opiniones se conviertan en estereotipos, que en un extremo consideran a la educación como la culpable de todos los desastres nacionales y, en el otro, como la única institución sagrada que nos queda. A la escuela pública de antes asistían todos, desde el hijo del obrero hasta el hijo del médico, Antes la educación era de mejor calidad, y además había orden y disciplina, Hay que adecuar la escuela a las demandas del mercado, El maestro perdió autoridad, La educación mejoraría automáticamente si se invirtiera más, La culpa la tienen los sindicatos, La política no debe entrar en la escuela Todos alguna vez oímos, pronunciamos y hasta defendimos ideas como estas. Y no es raro, porque son comunes en los medios de comunicación, en las salas de profesores, en la sobremesa del domingo o en las charlas de café. Son nuestra mitolandia educativa. Con reconocidas trayectorias en los campos de la educación y las ciencias sociales, Alejandro Grimson y Emilio Tenti Fanfani revisan cada una de esas creencias, no para levantar un dedo acusador o para demostrar que son enteramente falsas, sino para analizarlas y contrastarlas con datos y argumentos. Si se han convertido en arraigados lugares comunes, es porque tienen su parte de razón y tocan un nervio de la sociedad. Lo malo es que, con su pretensión de verdad absoluta, se han vuelto auténticas mitomanías que nos impiden pensar. Por eso, antes que ignorarlas, hay que ponerlas en cuestión para construir, sin prejuicios, la educación que merece una sociedad que aspira a ser democrática e igualitaria.
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